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Paseo por la Quinta de los Molinos

Paseo por la Quinta de los Molinos

Tras unos meses de julio y agosto que los noticiarios han definido unas 6.000 veces como “verano atípico” (que se suma a la lista de definiciones comodín tipo “espectáculo dantesco”), iniciamos el nuevo y tenso curso, sin saber si vamos a ir al cole, a la oficina, a los bares o a paseo. Y me quedo con esto último, que es lo único que, de momento, tengo garantizado.

Muy bien traído. Y para pasear, hoy me voy a La Quinta de los Molinos, un parque histórico de Madrid, ubicado al norte de la ciudad, en el barrio de El Salvador. El parque también alberga un centro cultural y de ocio llamado “Espacio Abierto” enfocado hacia los jóvenes y niños de hasta 16 años, por lo que puede ser una buena idea acercarse para un plan en familia.

No es difícil llegar, ya que puedes acercarte en autobús (146, 77, 104, 105,114) metro (las bocas de Torrearias o Suances se encuentran a 15 minutos caminando) o en tu propio vehículo.

Para mí este lugar es especial, transmite tranquilidad, tiene un tamaño suficientemente grande para pasear sin repetir sendero a los 5 minutos y su vegetación y diseño romántico le añade un valor extra. El sitio es perfecto para iniciar la reentré en un Septiembre pandémico, buscando la serenidad y la necesaria “distancia social” ya que, sin ser un lugar recóndito, no es tan popular como otros parques de la ciudad. 

Mi plan es darme un paseo y hacer un picnic fácil. Bueno, en realidad ni eso, algo menos sofisticado, simplemente meter en un tupper pequeño algún producto delicioso que habré comprado en el mercado de San Pascual, que es mi barrio de adopción (¡hay que hacer vida de barrio señoras y señores!). Mi puesto preferido es Zapardiel, donde Pepe, con gran profesionalidad, conocimiento y humor,  te propone probar su sobrasada (esa enorme que trae directamente de Mallorca), una cecina de León espectacular o un “vero” Parmigiano Reggiano. Lamentablemente, como aún no he encontrado por mi barrio una panadería que venda pan de verdad (cómo añoro mi panadería Somoza en la provincia de Lugo), me apaño con unos picos Obando, utreranos, buenísimos…. pero ojo, que son adictivos. 

Con este equipaje me planto en el parque para darme el paseo y tomar mi aperitivo, siempre mejor acompañado, y aprovecharme del mes de Septiembre, el verano, la primavera o lo que toque. El ambiente siempre es especial. 

Os dejo unas fotos tomadas en el parque en diferentes estaciones del año y espero que lo disfrutéis tanto como yo.  Nota para todos: sé que aún falta mucho tiempo, pero en Febrero / Marzo se produce la floración de los 6.000 almendros del parque… impactante.

Este paseo que os propongo además de atractivo, es fácil, cercano (si vives en Madrid), barato, con sus gotas de distancia social, eco e instagrameable. Vamos, que lo tiene todo para ser un planazo este próximo otoño, que de normal no va a tener nada. 

Hasta el siguiente paseo en positivo.

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Paseos desde el dormitorio

Paseos desde el dormitorio: Lugo

¡Venga, que ya nos queda poco! Estamos en la recta final de la bendita desescalada y poco a poco vamos saliendo de las madrigueras, no sin antes tomar todas las precauciones necesarias. Igual que los conejos. 

Pero el sol ya nos acompaña casi todos los días, los días son largos y las temperaturas van subiendo. El deseo de salir de la gran ciudad es cada vez más fuerte y casi cualquier opción de huida nos resulta un plan perfecto con tal de cambiar de aires.

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Este plan íntimo de escapada se me pasa por la cabeza en multitud de noches cuando en la cama espero a Morfeo y, mientras aparece, hago planes. En esta ocasión el destino es Lugo. Ojo, son planes con mucho sentido, no son meras fantasías o deseos, ni viajes en abstracto, y es que en Lugo, lugar al que viajamos todos los veranos, es donde “Suavecito” hunde sus raíces. Como alguien dijo “La famiglia é la famiglia”. 

Me gusta Lugo, siempre me ha gustado. Me gusta la aldea donde nació mi padre y a la que volvemos año tras año. Cuando era niño me gustaba poder jugar con los perros, los conejos, dar de comer a las gallinas, llevar las vacas al prado o mejor dicho, acompañar a quien llevaba las vacas al prado,… pero aquello pasó. Hoy en día apenas hay animales ni gente, pero las montañas siguen igual de verdes. Y a mí me gusta. Al margen de lo puramente sentimental, tengo que decir que la aldea, aunque en pleno campo, se encuentra a sólo 20 minutos de la capital y eso también es una ventaja, ya que me permite retomar el pulso de la ciudad cuando me abruma tanta paz, que también pasa. Lo cierto es que el pulso de Lugo es relajado, como de tensión arterial baja, y eso viene bien, es salud. Desde aquí invito a todos a descubrir esta preciosa ciudad, aún una desconocida para mucha gente. 

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En casa, cuando hay invitados, bien amigos o bien familia política, tenemos una serie de visitas básicas que siempre recomendamos dentro de la provincia de Lugo.  Aquí os muestro un breve resumen de nuestras preferidas:

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Empiezo por la ciudad de Lugo.  Pequeña, bañada por el Miño y con un bonito centro histórico, peatonal en su mayoría, que se encuentra delimitado por la espectacular muralla romana, única en el mundo que se conserva en su totalidad. A mí me parece que la primera toma de contacto con esta ciudad debería ser dando un paseo  por la muralla, y puestos a elegir, en un día soleado, que con el cambio climático ya no son tan raros.  Es un paseo circular, muy popular entre los lucenses, de unos dos kilómetros de longitud por lo alto de la muralla y perfecto para obtener una panorámica del centro histórico y del día a día de sus habitantes. No se cobra entrada a la muralla (si vais ya os daréis cuenta de que en Lugo el dinero cunde muchísimo más que en otras ciudades) y cuenta con 9 puntos de acceso por lo que puedes subir y bajar con total libertad, lo que te permitirá acercarte con comodidad a la Catedral, la Plaza Mayor, con ese precioso edificio modernista que es el Circulo das Artes, la Plaza de Santo Domingo y su mercado, Cubo da Mosqueira, la Puerta de Santiago,… Después del paseo, se impone recuperar fuerzas con el aperitivo, y aquí se despliega ante nosotros una oferta imposible de resumir.  Personalmente me quedo con la tradicional “Calle de los vinos” que es la Rúa Nova y su entorno, es decir, Rúa da Cruz, Rúa do Miño y Praza do Campo, donde tomarse un mencía o un xoven turbio es religión. Bueno, también están los apóstatas de la “Estrella Galicia”, que tampoco es mal plan. Y a continuación viene lo que a cualquier foráneo deja perplejo, el “mundo tapa” de esos bares. Me explico: aquí con cada consumición, además de la tapa gratuita habitual en buena parte de la geografía española (ojo, no en toda, una pena) es tradicional servir lo que llaman una “tapa de cocina” que puede ser una cazuelita de callos con garbanzos, zorza, pimientos,… algo extraordinario, Solo recordar que el lema de la ciudad de Lugo es: “ …E para comer, Lugo”. Con eso queda todo dicho. Si luego prefieres continuar la fiesta gastronómica sentado, tienes también muchas alternativas. A nosotros nos gusta mucho “A Nosa Terra”, un local sencillo, con gente amable, buen precio y garantía de calidad en pleno centro histórico.

Tras la parada gastronómica nadie debería irse de Lugo sin dar un paseo por el Parque Rosalía de Castro. Se encuentra fuera de la muralla. Es fresco, recoleto y con vistas al río Miño. 

Lugo celebra dos fiestas muy importantes que recomiendo no perderse: La primera de las fiestas es el “Arde Lucus” en la que la ciudad retrocede en el tiempo y rememora su pasado como importante enclave militar romano. Durante estas fiestas prácticamente  TOOOOODOS los habitantes de la ciudad se visten de romanos  y se disfruta de actividades relacionadas con esa temática. Se celebra a finales de junio y es SUPER divertido, aunque ya se ha confirmado su cancelación para este año por el COVID 19, por lo que  es mejor aplazar este plan para el próximo año. 

La fiesta patronal de San Froilán (del 04 al 12 de Octubre) es la otra convocatoria festiva relevante de la ciudad. Lo cierto es que este año casi con seguridad serán unas fiestas más humildes por aquello de evitar aglomeraciones. Pero sinceramente, va a ser difícil evitar disfrutar de un pulpo o de una orquesta en directo como sólo en Galicia saben hacerlo. Si ya has estado en alguna fiesta importante de Galicia sabes de lo que hablo. No hay nada parecido.

camino de hadas

Fuera de la ciudad de Lugo, la provincia también ofrece paisajes y playas espectaculares. Por supuesto, es casi imprescindible visitar la ya famosísima y saturada Playa de Las Catedrales (necesario reservar acceso previamente por internet), pero también hay muchos otros puntos en la Mariña Lucense que son muy recomendables. Lo siento pero aquí no os voy a dar más pistas, tendréis que investigar vosotros y os aseguro que merece la pena. Os dejo una foto tomada el año pasado en septiembre en una pequeña playa de arena blanquísima donde pasamos un día delicioso. Alguno dudará si eso es Galicia. Sí, lo es. 

Ah!, se me olvidaba. Un apunte importante sobre la temperatura del agua en las playas de Lugo, que no os engañen,  que por aquí el agua no está helada, es cierto que no es agua cálida como en el Mediterráneo, desde luego es más fresca, pero en general es más cálida que en las preciosas y muy visitadas playas de las Rías Baixas. Eso sí, en las Rías Baixas es muy posible que contéis con más días de sol, pero el agua no está más templada y esto debido al “afloramiento”, un fenómeno por el cual las aguas profundas y frías del mar suben a la superficie. Esto se produce igualmente en lugares tan distantes y soleados como Sudáfrica, Chile, California,… que haga calorcito fuera no significa que el agua esté caliente. 

Seguro que cuando hablamos de Galicia todos tenemos en mente una foto espectacular de paisajes siempre en color verde. Bueno, pues para disfrutar en su esplendor del verdor exuberante  del interior de la provincia, lo mejor es adentrarse en las áreas de Os Ancares y la Sierra de O Courel, en dirección sureste, en el límite con León. Es mejor iniciar el recorrido por el norte, desde O Cebreiro, puerta de entrada a Galicia del Camino de Santiago Francés, donde podéis visitar su arquitectura tradicional, para continuar hacia Folgoso do Courel.  Debido a su agreste orografía, que ha condicionado su ancestral aislamiento, la Serra do Courel  ha preservado un paisaje puro, con castaños, tejos, robles, acebos,… vegetación autóctona que crece a salvo del invasivo eucalipto, tan habitual en otras zonas. Multitud de aldeas salpican el paisaje creando una atmosfera especial. Estoy seguro de que si existen los duendes y las hadas, viven por aquí. 

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La ruta continúa hacia Samos, en el camino de Santiago. El Monasterio de Samos es una joya benedictina digna de ser visitada. Para reponer fuerzas, siempre que nosotros visitamos la zona, paramos a comer en el restaurante A Veiga, un lugar amplio y agradable junto al río, con extensa carta y buenos precios, donde probar unas deliciosas anguilas fritas.  

Como contraste al frescor húmedo de O Courel o Samos, la Ribeira Sacra nos ofrece unas temperaturas cálidas en verano y las vertiginosas vistas de los Cañones del Sil. El área se ubica al suroeste de la provincia y el río Sil marca la frontera con Ourense. Las vides crecen con alegría y la uva Mencía es la reina de la comarca, con permiso de Merenzao, Godello,…  Durante el mes de Septiembre se realiza la denominada “vendimia  heroica” y verdaderamente hay que tener valor y no sufrir de vértigo para trabajar recolectando uva en estas escarpadas laderas. Es algo impresionante. Por supuesto es imprescindible visitar durante el recorrido alguna bodega y, ya que estamos por aquí, lo mejor es visitar alguna de la subzona de Amandi (Bodegas Petrón, su restaurante Merenzao de cocina contemporánea es una sugerente opción). Os aseguro que la experiencia es muy gratificante y  que volveremos a la Ribeira Sacra a probar otros vinos de las subzonas de Chantada, Ribeiras do Miño,… hay mucho y bueno donde elegir, además, los paisajes son también espectaculares. Os dejo foto de una bodega familiar casi escondida en la subzona de Chantada.

Como colofón a la visita por la Ribeira Sacra lucense, un relajante paseo en catamarán navegando por las aguas del Sil nos va a dejar ese buen sabor de boca que necesitamos para regresar. ¿O lo del sabor de boca era por el vino?. Qué más da, lo importante es disfrutar, volver y volver. Hasta la próxima.

As Catedrais
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Saudade

Paseos desde el sofá: Saudade

Han pasado un par de semanas desde mi último paseo en positivo y observo desde mi terraza que, según pasa el tiempo, la situación en el exterior va cambiando poco a poco. Los días son más largos, se aprecia más movimiento de coches y personas, y ya no me despierta el canto de los pájaros, sino los ladridos de los perros de los vecinos cuando les sacan a pasear por la mañana temprano. Esto último me fastidia un poco, pero es síntoma inequívoco de que vamos recuperando la vitalidad en la calle, de que la situación de emergencia sanitaria va mejorando y de que la “Nueva Normalidad” nos acecha a la vuelta de la esquina. Como aperitivo a esta novedosa “Normalidad” nos permiten disfrutar de breves salidas al exterior, para estirar las piernas o para esponjarnos al sol de la mañana o del atardecer. Por supuesto todo ello manteniendo el necesario estado de semilibertad vigilada prescrita por las autoridades sanitarias. 

Este nuevo ánimo pseudopositivo con el que me manejo en el día a día, me sigue invitando a soñar y a proyectar posibles escapadas, bien futuribles o bien oníricas. De momento las oníricas ganan por goleada.

Aprovecho estas líneas para dar públicamente las gracias a Sir David Attenborough y sus trabajos divulgativos en la 2 (ojito a los “Secretos de La Australia Salvaje” de La Otra, que no le quedan a la zaga) por ayudarme a transformar mi mullido sofá del salón en una plataforma de despegue, una especie de “Enterprise”, hacia mi viaje en positivo, que en este caso se dirige hacia mi querido Portugal, concretamente hacia el sur fronterizo.

Según nuestro gran colaborador Google, la palabra “saudade” en español significa anhelo. Y si, yo creo que por ahí van los tiros, que mi mente hace la maleta y empieza a desgranar unas pasadas vacaciones, lugares que visité y lugares que me quedaron por visitar, seleccionando una a una, experiencias, sabores, panorámicas y sentimientos que me acompañan durante la mayor parte de mis acercamientos a este maravilloso país que permite que mis vacaciones se conviertan en algo que considero un verdadero lujo, no por su valor económico, sino por el extraordinario nivel de disfrute que alcanzo.   

El plan es iniciar la ruta hacia el sur por el Alentejo, en paralelo a la frontera con España, en un itinerario para disfrutar de la comida, las vistas despejadas y ese minimalismo tan especial que ofrece el sur alentejano.  

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La primera parada es en uno de los lugares más bonitos de Portugal, el pueblo museo medieval de Monsaraz. Está encaramado en lo alto de una colina desde donde quedarse maravillado ante las espectaculares vistas de la inmensa llanura alentejana, el río Guadiana y el imponente embalse de Alqueva, o como algunos dicen, el mayor lago artificial de Europa. En otra ocasión me invitaré a extender el viaje realizando un paseo en barco por el lago o incluso alquilando una casa-barco para disfrutar durante unos días de relax en contacto con la naturaleza, explorando un entorno único y bastante desconocido, que cuenta con playas fluviales donde darse un baño. Me parece un súper plan. Otra vez será, y es que me gusta dejar siempre lugares y sabores pendientes de disfrutar y tener una excusa para volver.

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Continuando hacia el sur, no me pierdo por nada del mundo, una parada para almorzar en la cercana Herdade do Esporão (previa reserva, casi imprescindible). Como aclaración diré que una ”Herdade” en el Alentejo  o “Quinta” en el resto de Portugal, es una propiedad rural con diferentes edificaciones, dedicada fundamentalmente  a la explotación agraria. La Herdade do Esporão cuenta con viñedos que nutren su fantástica bodega (se pueden visitar previa reserva), olivos y un restaurante de vanguardia con vistas preciosas y mejor comer, con elaboraciones sofisticadas y muy sorprendentes que uno no hubiera imaginado en este recóndito lugar. Eso sí, quien busque una bodega con restaurante tradicional mejor que no vaya. A mi modesto entender, es una experiencia culinaria de primer nivel sin los precios habituales de restaurantes españoles de este tipo. 

Continúo ruta en dirección sur para encontrarme con la blanquísima ciudad de Serpa,  coronada por un imponente castillo. El queso de su mismo nombre, Serpa, con denominación de origen propia, me está esperando. Este delicioso manjar recuerda al queso de La Serena y es uno de los más afamados de Portugal. 

A unos 60 kilómetros al sur de Serpa, encuentro la villa medieval de Mértola, apenas tocada por el turismo a pesar de contar con castillo y una muralla urbana muy notable, y que junto con Alcoutim, a otros 40 kilómetros más al sur, ofrecen todo el encanto de los pequeños pueblos blancos alentejanos a orillas del río Guadiana. Mértola se ubica dentro del Parque Natural del Valle del Guadiana, y el entorno que le rodea es de una belleza agreste extraordinaria. Paseo al atardecer por sus calles empedradas con vistas al río mientras planeo visitar al día siguiente el cercano salto de agua Pulo do Lobo, que discurre entre las impactantes formaciones geológicas que lo aprisionan. 

 

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Además de bonitos paseos, a veces la mente pide un golpe de energía, un plus de acción. Para ello llego a Alcoutim, cruzo el río Guadiana en cualquiera de los botes que cubren el servicio entre Alcoutim (Portugal) y la localidad vecina de Sanlúcar de Guadiana (España) en la otra margen del río y me aventuro a regresar a Alcoutim de una manera diferente: ¡¡¡POR EL AIRE!!! Y es que Sanlúcar de Guadiana cuenta con la primera tirolina transfronteriza del mundo que es además la más larga de España. Nada menos que 720 metros de longitud que se recorren en un descenso de apenas 50 segundos llenos de emoción, una descarga de adrenalina con las mejores vistas. Desde luego es una experiencia única. Nota mental para el último fin de semana del próximo mes de marzo: visitar el Festival del Contrabando que comparten ambas localidades y que durante esos días disfrutan de actividades lúdicas y artísticas unidas por un puente transitable y temporal sobre las aguas del río Guadiana. Está claro que donde hay frontera siempre hubo contrabando.

El mar me espera en esta última parte del viaje. No hay mejor forma de terminar la ruta que frente al mar. Elijo Tavira como fin de trayecto y en menos de una hora de coche me planto allí. Una ciudad que, aunque muy turística, nunca falla. Es preciosa, acogedora, invita al paseo, a recorrer mercadillos, a cruzar el puente sobre el río Gilão al atardecer. Saudade, Saudade.

Tomo el barquito y me lleva serpenteando a la desembocadura en el Parque Natural de Ría Formosa. Todos tenemos un paraíso en mente ¿verdad? bueno, pues este es el mío. Bienvenidos.



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Caminad lentamente

Caminad lentamente si queréis llegar a buen puerto.

Elegimos el nombre de suavecito.org porque nos recuerda que es mejor hacer las cosas despacio, para poder prestarles cuidado, atención y dedicación, llegando así a buen puerto.

Caminad lentamente si queréis llegar más pronto a un trabajo bien hecho” decía el emperador romano Augusto, quien también aconsejaba a sus ayudantes apresurarse lentamente.

Adolfo y yo vivimos en Madrid, una ciudad que, como todas las capitales del mundo, vivía en las prisas. Cualquier encargo era “para ayer” y disfrutar de la vida era considerado perder el tiempo. 

Ahora hay una pausa. La naturaleza nos ha obligado a parar porque cuando el equilibrio en la salud de un cuerpo se rompe, surgen las enfermedades en alguna área que estaba debilitada. Evidentemente, esto es una opinión personal, no científica, pero basada en la observación.

Me ocurre que soy una persona muy activa y desde hace años he observado que cuando voy con mucha prisa y fuerzo la maquinaria de mi cuerpo, me descuido, no respeto mis descansos y finalmente enfermo. Entonces mi cuerpo me obliga a descansar, repensar y priorizar las cosas verdaderamente importantes de la vida.

Así que no, no creo que se pueda ir tan rápido si queremos un futuro con salud, no sólo humana, sino del ecosistema. 

Porque como nos ha demostrado la naturaleza, somos débiles organismos en este ecosistema. Así  que tendremos que aprender a adaptarnos a los cambios que hemos generado, no sólo en la sociedad, sino en la naturaleza. 

Y repensar.

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Paseos desde la terraza

Paseos desde la terraza: Madrid, Madrid, Madrid.

Sé que hemos quedado en que este blog de suavecito.org estaba dedicado a compartir con todos vosotros aquellas cosas o actividades que nos gustan y que disfrutamos, normalmente en nuestro tiempo de ocio y, en la mayoría de las ocasiones, acompañados por aquellas personas  con quienes nos sentimos a gusto. Pero claro, las circunstancias son las que son, y aunque un confinamiento casero no es el mejor punto de partida para desarrollar estos viajes en positivo, siempre nos queda la certeza de que después de la tempestad llega la calma. Y con la vista puesta en esa calma surgen los siguientes paseos en positivo. Paseos que sugerimos como escapadas (oníricas a día de hoy y como proyecto real en el incierto futuro) de este confinamiento desquiciante, que vamos a intentar esquivar  gracias a la imaginación y el anhelo de esos tiempos mejores que seguro llegarán. 

Cada uno de estos viajes de confinamiento los serviré en tres vuelcos, como el cocido madrileño. De momento os sirvo el Primer vuelco 

Paseo desde la terraza: Madrid, Madrid, Madrid. 

En estos días de confinamiento valoro especialmente las vistas despejadas de Madrid que disfruto desde mi terraza.  Buena parte de los tejados de la ciudad se extienden ante mí, y si la meteorología lo permite, procuro aprovechar al máximo este privilegio: un aperitivo, la comida, arreglar las plantas… más aún ahora que los pájaros parece que cantan con megáfono y que por primera vez (al menos yo no lo recuerdo antes) me sirven cada mañana de despertador en sustitución de los habituales ruidos de motor y sonidos de claxon de los coches que pasan bajo mi ventana. Evidentemente esto es una ventaja. Nunca antes había vivido esta situación en mi casa. Son los milagros de la ausencia de tráfico y de gentío en las calles. Sinceramente a mi me encanta esta tranquilidad tantas veces anhelada en días pasados.

Todo esto, aun considerándolo maravilloso, que lo es, me hacer recordar, desde mi silla en la terraza, el bullicio tradicional de la ciudad, el gentío en su día a día y por supuesto en sus fiestas y verbenas que ya están próximas: San Isidro en Mayo, San Lorenzo, San Cayetano y La Paloma en Agosto.

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Doy por sentado que San Isidro ya lo hemos perdido en este 2020 “El Confinado”. Por lo que, aprovechando que además de ser mis fiestas preferidas  y  que se celebran en pleno verano, mi estación favorita, os voy recomendar un paseo (imaginario, o como verdadero proyecto para este verano) por las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma. Una excelente oportunidad de ver Madrid de otra manera.

Todas ellas son fiestas muy populares, llenas de vida y de la alegría que tanta falta nos hace ante tanta desgracia y se celebran en los barrios más céntricos y castizos de Madrid.

Estas fiestas se suceden unas detrás de otras y nos ofrecen un espectáculo difícil de ver el resto del año, con chulapos, chotis, limonada, chiringuitos donde tomar alguna tapa y muuucha gente con toda la intención de pasarlo bien. Vamos, lo que es un “back to the roots” con la mejor disposición.  

Las fiestas de San Cayetano, también llamadas Fiestas de Cascorro por ubicarse en el entorno de la Plaza de Cascorro y el Rastro, son las que dan el pistoletazo de salida a las fiestas de verano de Madrid el 7 de Agosto.  Las calles de todo este barrio se adornan con farolillos, banderines y guirnaldas y los balcones de sus casas decimonónicas (algunas de ellas son pintorescas corralas) resultan especialmente llamativos cuando cuelgan de ellos algún que otro mantón de Manila.

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A continuación la fiesta se traslada al barrio de Lavapiés, muy, muy cercano a El Rastro, para celebrar la festividad de San Lorenzo el 10 de Agosto en el entorno de la calle Argumosa,  manteniendo el mismo ambiente festivo en sus calles que en San Cayetano.

Por último, y como apoteosis final, el 15 de Agosto se celebra el día Grande de las Fiestas de La Paloma, con bajada del retrato de la Virgen de La Paloma por los bomberos de Madrid y una ofrenda floral en la fachada del colegio La Salle – La Paloma. Estas fiestas inundan la Plaza de La Paja, las Vistillas, la calle Toledo…, y son absolutamente divertidas con gente de todo tipo bailando en las calles al ritmo de igualmente todo tipo de música y melodías que salen de pisos, bares y escenarios que pueblan cada uno de los rincones engalanados del barrio.

Esta invitación nos permitirá soñar, al menos por un rato, con las aglomeraciones y diversiones pasadas que seguro echaremos de menos, al menos durante un tiempo. 

bebidas

La verdad es que este post  no sé si al final me ha quedado un poco “regulero” en cuanto a “Joie de vivre” se refiere, y aunque la voluntad es máxima, las circunstancias que vivimos no acompañan.

Nos podrán quitar la posibilidad de reunirnos y celebrar nuestras fiestas o las de cualquier otro punto en el mundo, pero seguro que nuestra imaginación sabrá sortearlo volando más alto. 

Hasta el próximo paseo en positivo. Será desde el mullido sofá de mi salón.

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De Madriz a Cai.

Paseo en Positivo: de Madriz a Cai.​

Fue una escapada de fin de semana largo. El resultado de sumar a un sábado y un domingo  ese par de días tontos que quedaron pendientes de disfrutar del 2019, y que son una alegría gozarlos en pleno invierno, especialmente en el Sur, donde el frío es menos frío y la guasa más abundante o, al menos, a mí así me lo parece.

El Alvia de Renfe obró el milagro y acercó “Madriz” a  “Cai” en poco más de 4 horas. Durante el viaje el cielo nos acompañó negro, muy negro, y nos hizo temer por nuestro deseado fin de semana largo al sol gaditano. Afortunadamente, y  tras un intenso chaparrón justo a la entrada de la ciudad de Cádiz, salió el sol. Estábamos de enhorabuena, como suele decir mi hermana: “esto nos lo han preparado así para que luego todo brille más”.

Habíamos reservado un precioso apartamento en el centro de la ciudad a través de una empresa gaditana que gestiona alquileres vacacionales (Cadiz4rentals) y la verdad es que todo salió a las mil maravillas. Un apartamento amplio, con su patio con galería, muy cómodo y exquisitamente decorado, se convirtió en nuestro cuartel general, donde descansábamos y comíamos algo de vez en cuando.  En realidad poco. Y digo poco porque era una pena llegar a ese “Cai” y no caer en la tentación de las freidurías, la disyuntiva entre la ración, la media ración o la tapa de guiso, las chacinas, el pescaíto frito en papelón, los adobos….”to” lo bueno, vamos. Y vaya si caímos en “Cai”. Sin extenderme solo diré que desde aquí envío un cordial y lacrimógeno saludo a la “Freiduría de Las Flores” (parada reconstituyente en el paseo, bien a la  hora del aperitivo, de la comida o la cena) el restaurante “La Marmita” (esos raviolis de pringá de berza que necesariamente hubo que repetir) y a los chicos de “Casa Manteca”, en el barrio de La Viña, artistas de los chicharrones finos, chacinas y albóndigas. Pura delicia.

La misma tarde de nuestra llegada disfrutamos de una extraordinaria puesta de sol en el Paseo Marítimo, ese Malecón al que se asoma la catedral. El paseo no podía ser más positivo: sol de atardecer brillante, aire, olas rompiendo contra las piedras del camino que lleva al Castillo de San Sebastián,… un gustazo.

la caleta

Al día siguiente contratamos por teléfono una visita guiada a pie con Beego tours por el centro de la ciudad. Realmente nos encantó la profesionalidad de Begoña, que es guía turística titulada,  y que por muy poco dinero, nos ofreció un servicio exclusivo para nosotros, con todo tipo de explicaciones, acercándonos de forma amena a la historia y a la realidad actual de la ciudad durante las dos horas que duró la visita.

Gracias a que nuestro hogar temporal se encontraba a corta distancia de la terminal marítima, decidimos tomar el catamarán, cruzar la Bahía y pasar una mañana en El Puerto de Santamaría para acercarnos a comprar unos churros en la churrería de Charo (una mujer de vitalidad extraordinaria) y luego realizar una visita, previamente reservada, a las bodegas Osborne, bodegas emblemáticas, que ofrecen la oportunidad de descubrir algunos de los vinos más extraordinarios del Marco de Jerez: finos, olorosos, palo cortado,… todo un mundo apasionante, desgranado en una visita guiada didáctica, interesante y divertida.

Como ya conocíamos bien el percal, gracias a una visita anterior, nos quedamos a comer allí, en el restaurante y tapería Toro, que aúna un entorno tradicional, como es la bodega Osborne, con una arquitectura de vanguardia y una cocina muy sugerente. En nuestra memoria manteníamos el recuerdo de un delicioso aperitivo a base de ensaladilla rusa, pavía de merluza y oloroso, por lo que decidimos reincidir y no nos equivocamos. Estuvo extraordinario y nos atendieron muy bien.

También nos aventuramos a realizar una escapada en autobús a Sanlúcar de Barrameda, aunque el tiempo de espera del autobús en la solitaria estación de autobuses de Cádiz, así como las innumerables paradas durante el trayecto, bien para recoger nuevos pasajeros, bien para que otros pasajeros se apearan, hicieron que nuestra visita a la ciudad fuera más que breve, sin tener apenas tiempo para pasear. Eso sí, a falta de visita cultural de Sanlúcar, disfrutamos de diferentes sainetes a bordo del autobús que nos entretuvieron de lo lindo. Os dejo algunas perlas que me resultaron simpáticas:

En una parada, un hombre sube al autobús y le dice al chófer que no tiene dinero para pagar y como excusa esgrime que viene del médico. A mí no se me hubiera ocurrido semejante excusa en un millón de años.  Lo cierto es que me recuerda al “cole”, aunque como excusa me parece que tiene poco peso.

De regreso a Cádiz, a las cinco y media de la tarde, una mujer espera en otra parada. A la llegada del autobús le pregunta al chófer si ese es el autobús de las siete, a lo que el chófer le contesta “no señora, este es el de su hora”. Así sin más, inapelable. Y yo me pregunto, si la señora esperaba el autobús de las siete ¿qué hacía a las cinco y media de la tarde en la parada? 

Igual es que todo esto tiene un poco de guasa.

Hasta el próximo paseo.

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Un paseo por la playa en invierno

Un paseo por la playa en invierno:
playa de Sotavento en Fuerteventura.

Que si, que igual tengo unos gustos un poco raros, pero la verdad es que para mi hay pocos placeres comparables a dar un paseo por una amplia playa desierta. Es un placer sencillo pero no siempre fácil de satisfacer y si vives en Madrid, como yo, resulta simplemente un sueño recurrente para esos días difíciles de llevar, esos a los que yo llamo “días con nube”, que todos tenemos aunque unos con más frecuencia que otros (¡ups!). 

 

Ahora que estamos en el inicio del invierno, fuera de la habitual temporada playera del verano hispano – peninsular, considero un lujo absoluto poder regalarse unos paseos playeros disfrutando de una temperatura agradable. Un espacio perfecto para ello es la Playa de Sotavento en Fuerteventura, un lugar al que recientemente viajé para pasar unos días después de varios años de ausencia. Poco había cambiado: paisajes desérticos, viento (a veces demasiado), dunas, garzas o correlimos que te acompañan en el paseo, ardillas morunas en la playa (¡¡ardillas en la playa!!)…paz, relax  y tranquilidad total.

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Si buscas algo más de actividad y caminar por la playa no te parece un plan suficientemente atractivo, también puedes iniciarte en el Kite Surf. Este deporte permite deslizarte sobre el agua con una tabla y una vela aprovechando los fuertes vientos que habitualmente soplan en la isla y el nulo oleaje existente en la laguna que se forma en esta playa al subir la marea. Este desde luego no es mi caso, yo con el paseo voy servido, pero lo cierto es que el Kite Surf en esta playa se ha convertido en una religión con multitud de feligreses y el impactante paisaje de docenas de velas flotando en el aire merece la pena ser contemplado.

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Conclusión: casi todos los días me acuerdo de esta playa cuando voy en el metro, un paseo menos positivo pero absolutamente necesario para llegar al curro.

 

Hasta el próximo paseo en positivo.

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Presentación y aperitivo

Presentación y aperitivo

Hola a todos desde el blog de Suavecito.org.

Con estas líneas iniciamos una serie de breves comentarios sobre actividades, cosas o asuntos que nos inspiran y que conectan muy bien con el espíritu de Suavecito.org.

Estas reflexiones se convertirán en nuestros “Paseos en Positivo” y nacen con la idea de poner en valor pequeñas cosas que nos agradan. Pueden ser costumbres, lugares, objetos o simples cosas sencillas que observamos y disfrutamos con gusto y admiración (vamos, que nos transmiten lo que todos llamamos “buen rollo”), y que muy posiblemente tengan que ver con nuestro tiempo de ocio y los momentos que compartimos con otras personas.

Una vez claro el propósito positivo de compartir disfrute y ahuyentar la mala baba en general, empezamos con eso tan maravilloso que llamamos EL APERITIVO, que aunque parezca el simple paso previo al prometido buen final, no deja de ser una fiesta en sí mismo, y esos aperitivos de fin de semana son gloria, claro que sí, ya sean de paella con cosas, sin cosas, de patatas bravas, ali oli o braviolis (¿?), el hecho de compartir esta fiesta ya es algo único de nuestra cultura que merece un elogio.

Vivimos en la ciudad de Madrid y es imposible resumir el montón de propuestas interesantes que nos ofrece la ciudad (ni lo vamos a intentar). Esto no pretender ser una guía de nada, sino un lugar desde donde nos permitimos vociferar cosas que nos gustan, intentando no ofender a nadie, sin más, por lo que ahí van algunos lugares en los que nosotros disfrutamos de un aperitivo:

Para un aperitivo de barrio tenemos el  “Olivares”, junto al metro del Barrio de la Concepción, donde podéis cervezas bien tiradas, unas bravas y un pescaíto en adobo con los amigos. Lugar tradicional, sencillo y divertido para ir en grupo.

Para opciones más finas o para encuentros menos multitudinarios, disfrutamos  de la “Taberna y Media”, en Lope de Rueda 30, en pleno barrio de Ibiza, en dónde crecimos. Aquí hace unas semanas tomamos unos torreznos que quitaban el sentido (aquello más que torreznos era un cochinillo), o la Venta la Hidalguía, en Menorca 15, también en el barrio de Ibiza, con una ensaladilla rusa y un vermouth “especial” tremendos.

Como somos de los que nos dejamos aconsejar y nos gusta descubrir vinos diferentes, o mejor dicho, que nos los descubran, tenemos como referencia la tienda la Fisna, en calle del Amparo 91, en el madrileño barrio de Lavapiés. Tanto Iñaki como Delia son dos personas maravillosas, llenas de conocimiento que comparten con gusto. Es un lugar especial y tomarnos un vino allí acompañado de alguna de sus tapas exquisitas (como las albóndigas) siempre es un acierto.

Otro lugar que nos encanta, muy castizo y lleno de sabor es “La Casa de las Torrijas”, en la calle de La Paz nº4, a dos pasos de la Puerta del Sol de Madrid. Se trata de un precioso local antiguo con una barra repleta de azulejos de colores en dónde no sólo se pueden probar sus deliciosas torrijas sino que además podréis disfrutar de un sorprendente “Bloody Mary” con la fuerza suficiente como levantar el ánimo a cualquiera.

Seguiremos voceando más ocurrencias similares o completamente diferentes en próximas publicaciones.

Hasta pronto.