Paseos desde el dormitorio

Paseos desde el dormitorio: Lugo

¡Venga, que ya nos queda poco! Estamos en la recta final de la bendita desescalada y poco a poco vamos saliendo de las madrigueras, no sin antes tomar todas las precauciones necesarias. Igual que los conejos. 

Pero el sol ya nos acompaña casi todos los días, los días son largos y las temperaturas van subiendo. El deseo de salir de la gran ciudad es cada vez más fuerte y casi cualquier opción de huida nos resulta un plan perfecto con tal de cambiar de aires.

Este plan íntimo de escapada se me pasa por la cabeza en multitud de noches cuando en la cama espero a Morfeo y, mientras aparece, hago planes. En esta ocasión el destino es Lugo. Ojo, son planes con mucho sentido, no son meras fantasías o deseos, ni viajes en abstracto, y es que en Lugo, lugar al que viajamos todos los veranos, es donde “Suavecito” hunde sus raíces. Como alguien dijo “La famiglia é la famiglia”. 

Me gusta Lugo, siempre me ha gustado. Me gusta la aldea donde nació mi padre y a la que volvemos año tras año. Cuando era niño me gustaba poder jugar con los perros, los conejos, dar de comer a las gallinas, llevar las vacas al prado o mejor dicho, acompañar a quien llevaba las vacas al prado,… pero aquello pasó. Hoy en día apenas hay animales ni gente, pero las montañas siguen igual de verdes. Y a mí me gusta. Al margen de lo puramente sentimental, tengo que decir que la aldea, aunque en pleno campo, se encuentra a sólo 20 minutos de la capital y eso también es una ventaja, ya que me permite retomar el pulso de la ciudad cuando me abruma tanta paz, que también pasa. Lo cierto es que el pulso de Lugo es relajado, como de tensión arterial baja, y eso viene bien, es salud. Desde aquí invito a todos a descubrir esta preciosa ciudad, aún una desconocida para mucha gente. 

En casa, cuando hay invitados, bien amigos o bien familia política, tenemos una serie de visitas básicas que siempre recomendamos dentro de la provincia de Lugo.  Aquí os muestro un breve resumen de nuestras preferidas:

Empiezo por la ciudad de Lugo.  Pequeña, bañada por el Miño y con un bonito centro histórico, peatonal en su mayoría, que se encuentra delimitado por la espectacular muralla romana, única en el mundo que se conserva en su totalidad. A mí me parece que la primera toma de contacto con esta ciudad debería ser dando un paseo  por la muralla, y puestos a elegir, en un día soleado, que con el cambio climático ya no son tan raros.  Es un paseo circular, muy popular entre los lucenses, de unos dos kilómetros de longitud por lo alto de la muralla y perfecto para obtener una panorámica del centro histórico y del día a día de sus habitantes. No se cobra entrada a la muralla (si vais ya os daréis cuenta de que en Lugo el dinero cunde muchísimo más que en otras ciudades) y cuenta con 9 puntos de acceso por lo que puedes subir y bajar con total libertad, lo que te permitirá acercarte con comodidad a la Catedral, la Plaza Mayor, con ese precioso edificio modernista que es el Circulo das Artes, la Plaza de Santo Domingo y su mercado, Cubo da Mosqueira, la Puerta de Santiago,… Después del paseo, se impone recuperar fuerzas con el aperitivo, y aquí se despliega ante nosotros una oferta imposible de resumir.  Personalmente me quedo con la tradicional “Calle de los vinos” que es la Rúa Nova y su entorno, es decir, Rúa da Cruz, Rúa do Miño y Praza do Campo, donde tomarse un mencía o un xoven turbio es religión. Bueno, también están los apóstatas de la “Estrella Galicia”, que tampoco es mal plan. Y a continuación viene lo que a cualquier foráneo deja perplejo, el “mundo tapa” de esos bares. Me explico: aquí con cada consumición, además de la tapa gratuita habitual en buena parte de la geografía española (ojo, no en toda, una pena) es tradicional servir lo que llaman una “tapa de cocina” que puede ser una cazuelita de callos con garbanzos, zorza, pimientos,… algo extraordinario, Solo recordar que el lema de la ciudad de Lugo es: “ …E para comer, Lugo”. Con eso queda todo dicho. Si luego prefieres continuar la fiesta gastronómica sentado, tienes también muchas alternativas. A nosotros nos gusta mucho “A Nosa Terra”, un local sencillo, con gente amable, buen precio y garantía de calidad en pleno centro histórico.

Tras la parada gastronómica nadie debería irse de Lugo sin dar un paseo por el Parque Rosalía de Castro. Se encuentra fuera de la muralla. Es fresco, recoleto y con vistas al río Miño. 

Lugo celebra dos fiestas muy importantes que recomiendo no perderse: La primera de las fiestas es el “Arde Lucus” en la que la ciudad retrocede en el tiempo y rememora su pasado como importante enclave militar romano. Durante estas fiestas prácticamente  TOOOOODOS los habitantes de la ciudad se visten de romanos  y se disfruta de actividades relacionadas con esa temática. Se celebra a finales de junio y es SUPER divertido, aunque ya se ha confirmado su cancelación para este año por el COVID 19, por lo que  es mejor aplazar este plan para el próximo año. 

La fiesta patronal de San Froilán (del 04 al 12 de Octubre) es la otra convocatoria festiva relevante de la ciudad. Lo cierto es que este año casi con seguridad serán unas fiestas más humildes por aquello de evitar aglomeraciones. Pero sinceramente, va a ser difícil evitar disfrutar de un pulpo o de una orquesta en directo como sólo en Galicia saben hacerlo. Si ya has estado en alguna fiesta importante de Galicia sabes de lo que hablo. No hay nada parecido.

Fuera de la ciudad de Lugo, la provincia también ofrece paisajes y playas espectaculares. Por supuesto, es casi imprescindible visitar la ya famosísima y saturada Playa de Las Catedrales (necesario reservar acceso previamente por internet), pero también hay muchos otros puntos en la Mariña Lucense que son muy recomendables. Lo siento pero aquí no os voy a dar más pistas, tendréis que investigar vosotros y os aseguro que merece la pena. Os dejo una foto tomada el año pasado en septiembre en una pequeña playa de arena blanquísima donde pasamos un día delicioso. Alguno dudará si eso es Galicia. Sí, lo es. 

Ah!, se me olvidaba. Un apunte importante sobre la temperatura del agua en las playas de Lugo, que no os engañen,  que por aquí el agua no está helada, es cierto que no es agua cálida como en el Mediterráneo, desde luego es más fresca, pero en general es más cálida que en las preciosas y muy visitadas playas de las Rías Baixas. Eso sí, en las Rías Baixas es muy posible que contéis con más días de sol, pero el agua no está más templada y esto debido al “afloramiento”, un fenómeno por el cual las aguas profundas y frías del mar suben a la superficie. Esto se produce igualmente en lugares tan distantes y soleados como Sudáfrica, Chile, California,… que haga calorcito fuera no significa que el agua esté caliente. 

Seguro que cuando hablamos de Galicia todos tenemos en mente una foto espectacular de paisajes siempre en color verde. Bueno, pues para disfrutar en su esplendor del verdor exuberante  del interior de la provincia, lo mejor es adentrarse en las áreas de Os Ancares y la Sierra de O Courel, en dirección sureste, en el límite con León. Es mejor iniciar el recorrido por el norte, desde O Cebreiro, puerta de entrada a Galicia del Camino de Santiago Francés, donde podéis visitar su arquitectura tradicional, para continuar hacia Folgoso do Courel.  Debido a su agreste orografía, que ha condicionado su ancestral aislamiento, la Serra do Courel  ha preservado un paisaje puro, con castaños, tejos, robles, acebos,… vegetación autóctona que crece a salvo del invasivo eucalipto, tan habitual en otras zonas. Multitud de aldeas salpican el paisaje creando una atmosfera especial. Estoy seguro de que si existen los duendes y las hadas, viven por aquí. 

 

La ruta continúa hacia Samos, en el camino de Santiago. El Monasterio de Samos es una joya benedictina digna de ser visitada. Para reponer fuerzas, siempre que nosotros visitamos la zona, paramos a comer en el restaurante A Veiga, un lugar amplio y agradable junto al río, con extensa carta y buenos precios, donde probar unas deliciosas anguilas fritas.  

Como contraste al frescor húmedo de O Courel o Samos, la Ribeira Sacra nos ofrece unas temperaturas cálidas en verano y las vertiginosas vistas de los Cañones del Sil. El área se ubica al suroeste de la provincia y el río Sil marca la frontera con Ourense. Las vides crecen con alegría y la uva Mencía es la reina de la comarca, con permiso de Merenzao, Godello,…  Durante el mes de Septiembre se realiza la denominada “vendimia  heroica” y verdaderamente hay que tener valor y no sufrir de vértigo para trabajar recolectando uva en estas escarpadas laderas. Es algo impresionante. Por supuesto es imprescindible visitar durante el recorrido alguna bodega y, ya que estamos por aquí, lo mejor es visitar alguna de la subzona de Amandi (Bodegas Petrón, su restaurante Merenzao de cocina contemporánea es una sugerente opción). Os aseguro que la experiencia es muy gratificante y  que volveremos a la Ribeira Sacra a probar otros vinos de las subzonas de Chantada, Ribeiras do Miño,… hay mucho y bueno donde elegir, además, los paisajes son también espectaculares. Os dejo foto de una bodega familiar casi escondida en la subzona de Chantada.

Como colofón a la visita por la Ribeira Sacra lucense, un relajante paseo en catamarán navegando por las aguas del Sil nos va a dejar ese buen sabor de boca que necesitamos para regresar. ¿O lo del sabor de boca era por el vino?. Qué más da, lo importante es disfrutar, volver y volver. Hasta la próxima.