Paseo por la Quinta de los Molinos

Paseo por la Quinta de los Molinos

Tras unos meses de julio y agosto que los noticiarios han definido unas 6.000 veces como “verano atípico” (que se suma a la lista de definiciones comodín tipo “espectáculo dantesco”), iniciamos el nuevo y tenso curso, sin saber si vamos a ir al cole, a la oficina, a los bares o a paseo. Y me quedo con esto último, que es lo único que, de momento, tengo garantizado.

Muy bien traído. Y para pasear, hoy me voy a La Quinta de los Molinos, un parque histórico de Madrid, ubicado al norte de la ciudad, en el barrio de El Salvador. El parque también alberga un centro cultural y de ocio llamado “Espacio Abierto” enfocado hacia los jóvenes y niños de hasta 16 años, por lo que puede ser una buena idea acercarse para un plan en familia.

No es difícil llegar, ya que puedes acercarte en autobús (146, 77, 104, 105,114) metro (las bocas de Torrearias o Suances se encuentran a 15 minutos caminando) o en tu propio vehículo.

Para mí este lugar es especial, transmite tranquilidad, tiene un tamaño suficientemente grande para pasear sin repetir sendero a los 5 minutos y su vegetación y diseño romántico le añade un valor extra. El sitio es perfecto para iniciar la reentré en un Septiembre pandémico, buscando la serenidad y la necesaria “distancia social” ya que, sin ser un lugar recóndito, no es tan popular como otros parques de la ciudad. 

Mi plan es darme un paseo y hacer un picnic fácil. Bueno, en realidad ni eso, algo menos sofisticado, simplemente meter en un tupper pequeño algún producto delicioso que habré comprado en el mercado de San Pascual, que es mi barrio de adopción (¡hay que hacer vida de barrio señoras y señores!). Mi puesto preferido es Zapardiel, donde Pepe, con gran profesionalidad, conocimiento y humor,  te propone probar su sobrasada (esa enorme que trae directamente de Mallorca), una cecina de León espectacular o un “vero” Parmigiano Reggiano. Lamentablemente, como aún no he encontrado por mi barrio una panadería que venda pan de verdad (cómo añoro mi panadería Somoza en la provincia de Lugo), me apaño con unos picos Obando, utreranos, buenísimos…. pero ojo, que son adictivos. 

Con este equipaje me planto en el parque para darme el paseo y tomar mi aperitivo, siempre mejor acompañado, y aprovecharme del mes de Septiembre, el verano, la primavera o lo que toque. El ambiente siempre es especial. 

Os dejo unas fotos tomadas en el parque en diferentes estaciones del año y espero que lo disfrutéis tanto como yo.  Nota para todos: sé que aún falta mucho tiempo, pero en Febrero / Marzo se produce la floración de los 6.000 almendros del parque… impactante.

Este paseo que os propongo además de atractivo, es fácil, cercano (si vives en Madrid), barato, con sus gotas de distancia social, eco e instagrameable. Vamos, que lo tiene todo para ser un planazo este próximo otoño, que de normal no va a tener nada. 

Hasta el siguiente paseo en positivo.